viernes, 20 de mayo de 2016

PROBLEMAS DE PAREJA DURANTE UN TRATAMIENTO DE REPRODUCCIÓN ASISTIDA



Cuando las parejas deciden ser padres, usualmente intentan de manera natural lograr un embarazo. Se generan expectativas, deseos que pueden ser flexibles o rígidos. Al observar que existe dificultad para lograr su sueño pueden empezar los problemas de pareja debido a frustraciones personales y expectativas no cumplidas, que empeoran al ser rígidas o al tener pensamientos irreales sobre la paternidad.

Un estudio llevado a cabo en Dinamarca ha analizado hasta qué punto influyen los problemas reproductivos en el futuro de una relación. Este estudio concluye que las parejas que no consiguen procrear tras someterse a Tratamientos de Reproducción Asistida (TRA) tienen hasta tres veces más posibilidades de romper que las que sí lo logran.

La ruptura de pareja se da no solo por el tratamiento fallido, sino por otras consecuencias asociadas al resultado del TRA; es decir por cómo la pareja toma esta condición y cómo se adapta a la idea de buscar alternativas distintas para lograr tener hijos. Un problema de fertilidad puede ser uno de los desafíos más difíciles con los que la pareja puede llegarse a enfrentar.

Principales dificultades de las parejas que lleva un tratamiento

• La comunicación puede tornarse violenta, tendiendo a culpabilizar y minimizar a la pareja por su condición e incluso llegar a la comparación. 

• Disfunciones sexuales, ya que los encuentros sexuales se tornan muy planificados y rígidos por ansiedad de lograr un embarazo (en caso de relaciones sexuales dirigidas), o por miedo a interferir en el tratamiento que llevan.

• Evitan comentarse sus miedos y pensamientos; lo cual hace que se malinterpreten las expresiones emocionales y lo tomen como algo personal. En vez de apoyo podrían generarse malos entendidos.

• Condicionar el resultado del tratamiento con el futuro de la pareja; usualmente con conductas amenazantes sobre el final de la relación si el tratamiento no resulta positivo.

• Infidelidad, hijos extramatrimoniales.

• Presión económica, ya que un tratamiento de reproducción asistida implica una inversión importante.

• No vislumbrar otra alternativa que la que actualmente tienen y pensar que esa es la única y última oportunidad que poseen de lograr la paternidad.

Pensamientos que dañan la relación de pareja

• “Si estuviera con otra persona tal vez podría lograr tener un hijo”.

• “Mi pareja tiene toda la culpa”.

• “Si no tenemos un hijo nuestra relación no tiene futuro”.

• “Las parejas que no tienen hijos no son completas ni felices”.

• “Si mi pareja y yo no tenemos un hijo irremediablemente tendremos que separarnos”.

Recomendaciones para mantener una relación de pareja saludable:

• Es recomendable evitar la visión de filtro que nos hace ver solo las cosas negativas del suceso; procura ver qué cosas positivas tiene tu relación y enfócate en eso, en lo que actualmente poseen y han logrado como pareja, la paternidad llegará en su momento. 

• Replantéate y se consciente de lo que te mantiene unido a tu pareja, por qué lo escogiste como compañero de vida y la razón por la cual decidiste comenzar un tratamiento con él; eso te hará sentir motivado y positivo durante el proceso. 

• Busca ocasiones en las cuales puedas expresarle a tu pareja lo que estas sintiendo y pensando sobre la situación y sobre su relación para que pueda entenderte y no mal interprete tu conducta.

• Acude a asesoría psicológica antes de iniciar el tratamiento de reproducción asistida, ya que es necesario derribar algunos mitos sobre la paternidad y la dinámica de pareja; además de generar adecuada comprensión emocional entre ustedes.

• En caso de disfunciones sexuales que estén afectando la dinámica de pareja, es necesario que acudan a Asesoría Psicológica, donde se llevarán a cabo técnicas para volver a experimentar placer en los encuentros sexuales y en general a mejorar la comunicación.

• Plantéate metas con tu pareja en otras áreas y pónganse alternativas para todos los casos con realismo y positivismo. 

• Si observas indicadores de violencia psicológica (amenazas, presiones, comparaciones), agresión verbal (insultos, tono de voz alto) o física (agresiones o amenazas de agresiones); es necesario que busques ayuda psicológica de inmediato, ya que el problema podría seguir agravándose con el tiempo.

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